¿Y a quién le importa Wirikuta?

Lucia y Andrés - ©Yvonne Negrín 1978-2011
Por Antonio Hayuaneme García Mijarez
Así es como se comprende el lugar llamado Wirikuta, el sitio de nuestros antepasados mayores, del venado convertido en híkuri, del nacimiento de nuestro más viejo abuelo el sol, desde tiempos que no tiene sentido contarse en años, es el principal sitio sagrado de nuestro pueblo. Eso y más es lo que representa este lugar para todos aquellos que nos consideramos wixaritari.
Los wixaritari somos originarios de la Sierra Madre Occidental, y nuestro territorio está entre los estados de Jalisco, Durango y Nayarit. El total de población en hogares Wixaritari se estima en 73,929 habitantes.
Wirikuta es de los 5 puntos sagrados (Hauxamanaka en Durango, XapaWiyeme y Tee’kata en Jalisco y Tatei Haramara en Nayarit), el más importante para nosotros, pero también lo es para otros pueblos (coras y tepehuanos). Se ubica en el estado de San Luis Potosí y la zona sagrada abarca una extensión de 140,211.85 has., y varios municipios: Villa de Ramos, Charcas, Villa de Guadalupe, Villa de la Paz, Matehuala y Catorce.
No es un lugar pasivo como estas letras, es un lugar que vive como nosotros, como todos; a este lugar nuestros ancestros y actualmente, han peregrinado año con año, cientos de kilómetros desde la Sierra Madre Occidental, para dar cuenta, solicitar, agradecer y repetir en ciclo de vida lo que hicieron los antepasados. Son ellos quienes nos dejaron el agua, el peyote, para seguir haciendo lo que ellos comenzaron al crear el mundo.
Esto es dentro del pensamiento indígena, paralelo o diferente al pensamiento científico, donde las razones y fundamentos nacen de los manantiales. Actualmente situaciones como la que presenta el conflicto vigente en este lugar, de su venta a una empresa transnacional, evidencian una situación que nos auto-cuestiona a la sociedad mexicana, y que está centrada en la búsqueda de un desarrollo, donde el fin no es el problema, sino que hemos acotado las formas para llegar a ella con dignidad y respeto.
En una ocasión se le preguntó a un mara’akame (sabio curandero) cuál era la razón de hacer sacrificios de animales en algunos rituales, a lo que él respondió que había oído que en otros países, que en lugares lejanos de aquí existen muchos males, como la guerra, enfermedades, desastres naturales, y que por eso los wixaritari tenemos siempre que hacer sacrificios para darle de comer a la madre tierra, porque ella se alimenta de sangre, y si no se la damos cuando nos la pide, toma su alimento por sí misma.
De modo que la naturaleza como los hombres no estamos separados, al contrario, tenemos que cuidarnos: si como de la tierra, tengo también que darle de comer a ella, para estar bien todos todo el tiempo. En las frases de este sabio se entiende un cómo de una relación sana entre el mundo y nosotros.
El deber de los wixaritari y otros pueblos indígenas, también es una cuestión compartida por un segmento de la comunidad científica e intelectual.
Por ejemplo, recupero aquí un fragmento del investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor de la Universidad Internacional de Andalucía en España, Víctor M. Toledo: “Podría una familia norteamericana o europea transitar en un auto eléctrico por carreteras con asfalto poroso, podría Home Depot vender muebles de madera producida en bosques ecológicamente certificados, y Wal-Mart declararse verde; podría España reconvertir la mayor parte de sus fuentes hacia la energía eólica, y China aminorar su industrialización y urbanización desbocadas; podrían los partidos políticos integrar a sus programas una agenda ecológica; podrían las estaciones de radio y televisión dedicar programas enteros o una batería de anuncios publicitarios a la educación ambiental; y por supuesto podrían los ingenieros diseñar decenas de tecnologías para disminuir el cambio climático, y los economistas inventar modelos ambientalmente adecuados de mercado. Y todo esto, sin embargo, no lograría que la especie humana desactivara la amenaza que se cierne cada vez con más fuerza sobre de ella, pues todo lo anterior es necesario pero no suficiente.”
Como sociedad, no hemos superado el incidente de la llamada conquista, cuando los españoles lograron tomar lo que después los mestizos convertirían en México, y contemporáneamente nos sentimos libres pasando por encima de aquellos que nos recriminan un pasado vergonzoso de subyugación: repetimos el modelo al interior. Las secuelas están presentes en el imaginario de nuestra sociedad generación en generación, y así se han formado las estructuras sociales, políticas y económicas; casos como este son evidencia de tal enfermedad: a toda costa queremos ser como el denominado primer mundo, podemos vender lo que somos para serlo.
Actualmente el poder se jerarquiza en la capacidad económica y ciertamente da mucho a disfrutar, pero toda acción tiene consecuencia y evidentemente, hemos deteriorado y provocado una serie de problemáticas ambientales, no solo locales y nacionales, sino globales.
Si bien es verdad que estas formas rigen la estructura mundial, sería como humano muy necio pensar que es la única forma para lograr bienestar, pero el que podamos darnos cuenta de eso, no es interés de los medios dominantes que nos a culturan con información en el día a día. De modo que el asunto de Wirikuta, es uno más de esos tantos asuntos incómodos que hay en el país, y que en realidad reflejan que no es un asunto de “radicales”, “izquierdistas”, o indígenas, etiquetas a los que se estila atribuirnos. Este caso atañe especialmente a la cosmogonía del pueblo wixárika, pero es cierto que a un sinfín de lectores este caso les parecerá cercano y familiar, aún en otros contextos y realidades culturales.
En 1994 Wirikuta fue declarada Área Natural Protegida (por su biodiversidad) y Patrimonio Histórico y Cultural por el gobierno del Estado de San Luis Potosí.
En 1999 Wirikuta fue declarada por la UNESCO como parte de la red de 14 sitios sagrados más importantes del mundo y puesta en la lista tentativa como patrimonio de la humanidad.
En 2008 los gobernadores de los estados de Jalisco, Nayarit, Durango, San Luis Potosí, el C.P. Emilio González Marquez, el Lic. Ney González Sánchez, el C.P. Ismael Alfredo Hernández Derás y el Lic. Marcelo de los Santos Fraga, así como la gobernadora de Zacatecas la Lic. Amalia D. García Medina firmaron el “Pacto de Hauxamanaka” ante la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los Estados de Jalisco, Durango y Nayarit; siendo testigo el presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa y otras autoridades institucionales. En tal acuerdo, vestidos de wixaritari, se comprometieron a fortalecer un proyecto para preservar y velar por los centros ceremoniales del pueblo wixárika, incluyendo Wirikuta.
Hoy una parte de Wirikuta está vendida en 3 millones de dólares a la minera Canadiense FirstMajesticSilverCorp, y sus filiales mexicanas Minera Real Bonanza, S.A. de C.V. y Minera Real de Catorce, S.A. de C.V.
A pesar de los reconocimientos, de los pactos existentes, de los marcos legales a los que nuestro país está anexo, a la cantidad de población indígena que somos, seguimos viviendo un problema de identidad nacional que a toda costa, a cualquier precio, vendemos hasta el alma para ya no ser indios, crisis que como en este caso, aprovechan los que dominan la economía global con una probadita de la zanahoria que ellos se encargarán que no pase a ser de nosotros; mientras nosotros nos quedaremos con otro sitio contaminado e inutilizable, de lo que desde tiempos inmemoriales es para nosotros un lugar sagrado, fuente de nuestra vida y orgullo de lo que somos.
Agregamos a esta reflexión nuestro agradecimiento a la ciudadanía que se solidarizó y se sumó a nuestra procesión el pasado 20 de Mayo en Guadalajara. Les compartimos que fruto de ello es que el Congreso del Estado de Jalisco se pronunció a favor de la defensa de Wirikuta, e hizo un exhorto a los Ejecutivos Estatal y Federal para que ahora sí emprendan “las acciones necesarias y conducentes para la preservación y desarrollo de la cultura Wixárrica, particularmente para la protección a sus Centros Sagrados”, como aparece en el documento del acuerdo legislativo del 26 de Mayo del 2011.
Así también el 7 de Junio le solicitaron al gobernador del Estado, el C.P. Emilio González Márquez que solicite urgentemente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación investigue las violaciones cometidas en Wirikuta, bajo la facultad que le otorga el artículo 97 de la Carta Magna.
Por último comentarles que se trabaja en la página web para la máxima organización encargada de velar por los sitios sagrados de nuestro pueblo, la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los Estados de Jalisco, Durango y Nayarit. Con ello abriremos una ventana oficial para acercarnos con la sociedad y emprender una lucha conjunta desde las directrices wixaritari.
Recalcamos nuestra indignación por esta acción violatoria, y de las tantas en nuestra historia, la más letal. Pero también queremos decirles que tenemos certidumbres, como que no daremos ninguna posibilidad, que no habrá cabida a negociaciones paliativas ni a montos financieros por las que traicionemos a nuestros ancestros, por que hacerlo es olvidar nuestra historia, a la naturaleza y sus saberes; es una traición a nuestra constitución, a nuestro ser mismo.
Seguiremos trabajando en coordinación con nuestras autoridades comunitarias hasta que se cancelen las concesiones, que se respeten y entren en vigor los acuerdos vigentes en torno a Wirikuta y otros sitios sagrados.
Correo de contacto: hayuaneme@yahoo.com.mx


Muy buen artículo
Es una pena muy grande que los gobernantes que pueden con recursos financieros fortalecer los procesos sustentables y de protección y preservación de la Bioculturalidad, no lo hagan, ese es el verdadero tesoro de México. Tan solo se limitan a pensar en los “beneficios económicos” que pudiera generar una derrama económica industrial, en donde el trasfondo es el mismo esquema de saqueo y explotación criminal que desde siglos hemos padecido México y los mexicanos, que una vez más esos gobernantes cambien literalmente el oro o plata, por espejitos o migajas.
La tierra no es nuestra, nosotros somos de la tierra y nos debemos a ella, pero los que están en el poder no lo ven así, es tan reducido su mundo, que lo siguen pensando como en el milenio pasado, todo es dinero, industria, contaminación, depredación, y luego muerte y gente mala con dinero y poder generado del sufrimiento de millones de inocentes.
Es por esto que no nos queda de otra que continuar con los procesos existentes de resistencia y crear más, en donde la sociedad forme su propio poder, perdido en la pestilente pseudo representatividad de los que mal gobiernan (empresarios y políticos).
A quienes nos importa Wirikuta? a todos aquellos que nos identificamos con la organización, la autonomía en todos sus sentidos, el respeto al otro y a lo otro, la autodefensa… y sobre todo, con algo que ellos no tienen que es fe y espíritu; somos universales, unidos y organizados con los distintos medios que tenemos a nuestro alcance, podemos cuestionar y parar los mega proyectos depredadores en todo el país.
Que hay que hacer en todas las latitudes en donde nos encontramos? pues trabajar en eso, en no perder ni un milímetro de los logros obtenidos (Leyes, acuerdos, etc..) y difundir las problemáticas locales para que en todo el país encontremos el eco que nos andaba encontrando.
De ninguna manera hay que permitir que esta transnacional se instale en el territorio patrimonio de la humanidad y prioritariamente del pueblo Wixaritari. Hay que empezar a definir los puntos (si es que no estuvieran definidos) en donde tengan algún tipo de infraestructura y clausurarlos mediante una asamblea popular, en donde se expongan los fundamentos legales por los cuales este tipo de proyecto no tiene cabida en ningún tipo de territorio y menos en territorios Bioculturales, que son precisamente los lugares con mayor riqueza Biológica en el país, debido a que los guardianes ancestrales autóctonos los han protegido por nosotros (la humanidad) durante milenios.
Es hora de seguir ayudándolos y más. Difundiéndolo, Cuestionándolo y Exigiendo hasta que desistan de este y estos proyectos de muerte.
Un cordial saludo.
Yo creo que el principal programa de la identidad social del mexicano es que no hemos aceptado nuestros orígenes, lo que es y forma nuestras raíces.
Seguimos subyugados por la no aceptación de nuestra cultura indígena y peor aún admiradores de la práctica del malinchismo existente en nuestro país.
Es deplorable que en vez de apoyar estos lugares y comunidades, se esté cada vez más tratando de llevarlos a la orilla de su existencia.
Y pensar que una vez más los que saldrán ganando son las clases altas y los “grandes” que tienen el poder, mientras que, en este caso, los wixaricas, que son los que intervienen directamente en este asunto, simplemente serán orillados a acatar decisiones que vienen desde arriba.
“El día que reconozcamos en nuestras manos la sangre indígena y la sangre europea por igual, será el día en que el mexicano deje de sentirse sobajado y comenzará a ver el horizonte cada vez más amplio”.
Un saludo y a seguir con esta lucha. Carlos Carballar
Ânimo! la lucha es dura pero con persistencia se puede lograr conseguir un cambio especialmente en la mentalidad de los que nos gobiernan y de todos los espectadores que nos ven como revoltosos y que no ven que es un bien para todos. Sí se puede!!!
es cierto to do lo ke se dice cuando nos hemos puesto a pensar en la comunidades indigenas de nuestro pais ahora si ke estan peor ke los pueblos ke solo se acuerdan de ellos para conseguir su voto seri una lastima ke politicamente les dieran una patada en el trasero y les vendan sus areas pero como son unos indios ellos ke piensan en el futuro de los demas a lo ke nosostros segun somos indios civilizados ojala y se les pnga un alto a esto y no haya afectados de por medio
Muy buen artículo! Queda claro que la relación de la humanidad con el territorio no se reduce a lo material. Lo cultural y político tiene un tremendo peso sobre la gestión del territorio y sus recursos.
para mi mas de 73 mil personas wixaricas no pueden estar equivocados que este lugar sagrado wirikura es nuestro corazón mas grande para nosotros, es como un tronco mas grande donde cada uno de los raíces somos cada persona, si quitamos ese tronco las raíces sin tronco no sobreviven y mas sin el corazón. por eso vamos a estar exigiendo por él, a que no se haga la explotación de mina. compañeros tenemos que ser uno, con un solo corazón para defender y estar en frente en defensa de wirikuta. recuerden que la unión hace fuerza. pan parios.
apoyamos este articulo pues se sabe lo que engloba si no lo hacemos con c
pareceriamos dejados o flojos por no escribir los que podemos ya que nuestros hermanos no conocen ni la castilla como dicen ellos pero saben sus derechos y saben que solo les tocara el trabajo sin remuneracion justa y perder el derecho de vivir libres con sus tradiciones y sus costumbres y